Más de dos décadas de trayectoria, permiten presentar a Wolfstone como paradigma del entendimiento entre el folk tradicional y el rock más duro. Lo que se traduce en directos enérgicos, en los que no faltan las palmas y los saltos del público, aún a pesar de que el grupo que firmaba el disco Not Enough Shouting (griterío insuficiente) se ha atemperado.

La banda que lideran el violinista de Inverness Duncan Chisholm y Stuart Eaglesham (guitarra acústica, voz) volverá a pisar las tablas de Ortigueira, tras seis años de ausencia. Lo hará con un plantel renovado y un producto evolucionado, que se sustancia en su décimo trabajo discográfico, Terra firma, en el que ganan peso los temas cantados.

La batería de Alyn Cosker domina la imponente base rítmica de este sexteto de virtuosos que completan Stevie Saint (gaitas escocesas y flautas), Colin Cunningham (bajo) y Davie Dunsmuir (guitarra eléctrica), además del dúo fundador. La presencia de la banda en el cartel es, desde aquel 2003 en que triunfaron con Almost an island, una demanda continua de los aficionados. Fiesta por todo lo alto.