Recién llegada al circuito folk, la violinista conquense lidera un proyecto personal que bebe directamente de la tradición musical irlandesa. Su propuesta de fusión- recogida en los álbumes Tir nan Og y, más recientemente, Mientras el cielo no se caiga- se acerca a las sonoridades celtas por la vía del rock y con decidida voluntad de integrar ritmos actuales como el jazz, el funkie o el ska. Batería, teclados, bajo y guitarra eléctrica refuerzan en escena al violín eléctrico de Judith Mateo.

Su repertorio, que conjuga lecturas vigorosas de piezas tradicionales y composiciones propias, es en su mayoría instrumental, si bien en sus cañeros directos cede terreno a los temas vocales. La castellano manchega, activista de la Asociación de artistas contra la violencia de género, debuta en Ortigueira tras haber actuado en el Viña Rock.